Nadie es inmigrante por gusto.

Normalmente el que va a trabajar a otro país es buscando mejoras laborales o porque simplemente en su país se muere de hambre y gobiernan tiranos con palacios de griferías de oro y otras cursiladas muy caras.

La dedecha proteccionista los admite pero a condición de que adapten su forma de vivir y sus tradiciones a las nuestras, que respeten nuestras leyes, etc.

Si les pedimos cumplir con las mismas obligaciones que nosotros, lógicamente deben tener los mismos derechos; entre ellos el derecho al paro. Excepto a los facinerosos a la gente le gusta trabajar y ganar su dinerito en vez de estar parado.

Si usted es español de Alaurín de la Torre, Zarzacapilla, Belmez de la Moraleda, Poyotello, Morales del Vino o de Jódar, por ejemplo, y quiere ir a la vendimia francesa Mariano le diría: ¡Oiga usted buen hombre quédese en el paro y no vaya a por uvas!, que para eso están los PayosPony.

doctormostacilla